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28 de junio de 2015

Liderar cambios, vencer resistencias. Por Teresa Martínez








     Los procesos de innovación y mejora en cualquier organización suelen ir acompañados de dificultades y resistencias. Las personas, los grupos, nos adaptamos a las demandas del entorno y de la vida cotidiana, en parte, través de las rutinas. Esto puede hacer que, en ocasiones, los cambios se vivan como algo incómodo,  estresante o incluso llegar a resultar amenazantes.

     Esto sucede especialmente en las organizaciones de escasa cultura participativa, poco abiertas a la revisión y en las que preside un clima laboral complejo. En un reciente estudio realizado en una amplia muestra de centros residenciales y de día españoles se ha encontrado que  el  clima organizacional negativo  y  los factores de burnout en los profesionales de atención directa (alto agotamiento emocional, tendencia al trato despersonalizado y baja realización personal en el trabajo) se asocian a un menor grado de atención centrada en la persona (Martínez, Suárez-Álvarez, Yanguas, y Muñiz,  2015). Situación de partida, sin duda dificultosa, que tras ser identificada aconseja programar un proceso de cambio que intervenga sobre estas variables.

    

18 de mayo de 2015

La atención dirigida por la persona. Por Teresa Martínez


 

El enfoque y los modelos orientados desde la Atención Centrada en la Persona (person centred/centered care), de reciente interés ahora en España, cuentan ya con un recorrido internacional de varias décadas, tanto en el campo de salud como en el de cuidados a personas en situación de dependencia funcional. Este enfoque, en los países más desarrollados en políticas sociales y sanitarias, viene siendo reconocido como uno de los ejes que deben orientar la calidad de los servicios.

25 de marzo de 2015

¿Esto ya lo hacemos? Por Teresa Martínez







Los principios que sustentan y orientan la práctica centrada en la persona suscitan, habitualmente, consenso. Reconocer la dignidad de las personas mayores, proporcionar una atención personalizada, desarrollar su autonomía y su bienestar son enunciados que cuando son formulados ¿quién no va a estar de acuerdo?. En el plano declarativo de la ACP, en sus objetivos, tanto cuando se perciben posibles como inalcanzables, no es donde se suele plantear la  discusión, al menos de una forma abierta.
Llevar a la práctica la ACP en el día a día de los centros y servicios no es algo obvio ni suele resultar sencillo. Prestar una atención personalizada implica partir del conocimiento y re-conocimiento de cada persona, ser capaces de llegar y sintonizar con lo subjetivo del individuo, saber identificar sus capacidades y  proporcionar apoyos muy particularizados. Y esto no es fácil de hacer ni siempre es asumido en la total magnitud que ello entraña. 
Los obstáculos, las resistencias, las limitaciones pueden ser variados: cultura asistencial y actitudes orientadas desde modelos paternalistas, escaso o inadecuado liderazgo, insuficiente formación, falta de flexibilidad organizativa, escasa motivación, clima laboral negativo, limitación de recursos, procedimientos estandarizados, etc.

14 de febrero de 2015

Avanzar hacia la Atención Centrada en la Persona desde el conocimiento. Por Teresa Martínez






Me gusta mucho, y por esto suelo repetir, la frase de Susan Misiorki  (Pioneer Network) cuando acertadamente advierte que la “Atención centrada en la persona no es un destino, es un viaje que no tiene fin”.
Un viaje en el que algunos servicios gerontológicos españoles están ahora embarcando. Una transformación cultural y organizacional que, sin estar exenta de dificultades y riesgos, es posible y se está mostrando como beneficiosa no sólo  para las personas usuarias, sino también para los profesionales y para las propias organizaciones. Además, como algunos dicen (yo me sumo a esta opinión), abre “un camino sin retorno” porque propone lo que muchas personas querríamos para nosotros mismos en caso de precisar cuidados: no perder el control de nuestra vida cotidiana, poder seguir tomando nuestras propias decisiones y llevar una vida, dentro de lo posible, acorde a nuestros gustos y deseos.


27 de enero de 2015

Cuidar acompañando y apoyando los proyectos de vida. Por Teresa Martínez




El proyecto de vida hace referencia a la forma que las personas tenemos de plantearnos nuestra existencia. Tiene que ver con nuestras metas y deseos en relación a distintos ámbitos de desarrollo personal y social. Todas las personas, con mayor o menor grado de introspección, planificación y autonomía, vamos trazando nuestro propio proyecto de vida. El proyecto de vida es dinámico, es algo que cada uno de nosotros vamos construyendo y que, por tanto, se va modificando a lo largo de la vida. Además no debemos olvidar que, por su naturaleza, pertenece a un ámbito muy privado de la persona.
Desde los modelos de cuidados a personas mayores inspirados en la Atención Centrada en la Persona, el concepto de proyecto de vida cobra una gran trascendencia  ya que no sólo se trata de ofrecer cuidados que atiendan las necesidades básicas de las personas sino de cuidar respetando el proyecto de vida de cada persona usuaria y proporcionándole los apoyos necesarios para que pueda seguir  teniendo control sobre el mismo. Y si esto no es posible por falta de competencia personal, procurando que la persona sea cuidada desde el respeto a sus valores de vida y permaneciendo atentos a la expresión de sus preferencias  y necesidades actuales.